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domingo, 25 de septiembre de 2011

Nunca me hartaré de ti.

"¿Aquí hay simicondones?" por Bibiana Faulkner.


11 de Enero del 2011, mis ojeras apenas comenzaban, un largo día de clases mostraba mi cansancio pero el entusiasmo de empezar a entrenar agotaba todo lo demás. Se esperaba un hermoso atardecer mientras mi nuevo equipo corría, interceptaba y hacía touchdowns.

Desde ese día supe que ese deporte me apasionaba, pero le apasionaba muchísimo más a Julieta Cardona; mi coach, pues. Ella es de esas personas por las que te esfuerzas en hacer todo bien, el entrenamiento, las jugadas, y TODO.

Yo solo sé que ella es genial. La recuerdo siempre enseñándonos todo lo que sabía sobre ese deporte, haciéndonos sufrir con cuatro o cinco vueltas al campo, sentándose en nosotras para alcanzar la punta de nuestros pies, correr en el arenero, gatear por el campo y así. Ahora sé que todo esto lo hacía por nuestro bien y no dudo que también para divertirse un poquito.

Terminar las clases no cansada, si no emocionada por entrenar de nuevo. Esforzarme más y más hasta más no poder para que no me regañara. Mis tardes eran geniales, las amaba. Después empecé a leer lo que escribía y me encantó como escribe. Y pues nada, se convirtió en mi ídola; sí, mi ídola y nadie cambiará eso. Ni ella.

Ganó el premio a la jugadora más valiosa (MVP) obviamente se lo merecía pero yo también le daría el premio a la persona más valiosa o algo mejor.

Recuerdo tantas cosas de ella: como llegaba a entrenarnos y escribía sus tuits, sus groserías eran hermosas, corregía todos mis errores ortográficos, me ayudaba con mi tarea, fuma muchísimo, le encanta tomar Capitan Morgan, también le encanta decir "ya sé", "ssssaabbeee", "coger", "perra" y tiene a una novia magnífica que es: Vivy Quintana. ¿Sabían que son una pareja que se ve hermosa, siempre? ¿Si? Bueno, creo que es más que obvio. 

Yo la admiro no porque sea tuitstar, si no por lo que es ella, su persona. Siempre esta ahí cuando la necesito, respondiéndome, escuchando mis cosas, apoyándome y siempre echándome porras e impulsándome a seguir adelante.

Y pues le quiero agradecer por todo y decirle que estoy muy feliz porque al final todo volverá a ser como en un principio. Gracias por estar siempre ahí, por no tomarme como loca cuando te dije que eras mi ídola, por no desesperarte con mi mala ortografía, en los partidos, en todas las menciones que te hago y por lo que te escribo. Ahhh, gracias por mandarme saludos en tu programa de radio (por cierto, qué gran programa, nunca me lo pierdo), responder mis menciones y todo porque pues siempre que pasa eso grito muchísimo, me emociono y después se me pasa. Bien raro. 

Te dejaré de admirar el día en que dejes de fumar, beber y escribir
PD: Te quiero mucho.

2 comentarios:

  1. "Te dejaré de admirar el día en que dejes de fumar, beber y escribir." Creo que esa fue mi parte favorita, y yo también la amo.

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  2. Me halagas y muchas más cosas bonitas. Ni si quiera sé bien qué decir.

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