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domingo, 11 de septiembre de 2011

Necesito aprender a volar.

El amor de mi vida como el par de mis calcetines, perdido.

Eres ese recuerdo en mí, ese suspiro, ese dilema, eso que necesito más que nada, eso que necesita mi vida; mis sueños, sueños estancados como nuestra historias y los abrazos que aún nos debemos. Eres todo eso y a la vez no quieres ser nada.

Supe que sentía algo por ti cuándo tus letras llenaban mis palabras, cuándo tus abrazos hacían que mis brazos no dejaran ir lo que más querían, cuándo mis mejores momentos eran por ti, cuándo nos soñaba sin cansancio, cuándo nuestros momentos se fueron haciendo recuerdos. Lo sé porque cuándo te veía, solo te quería decir lo mucho que te adoraba, por eso.

Te extraño, lo admito, tanto que cada vez que vibra mi celular pienso que es una llamada tuya. Sí, por ejemplo hoy, mi celular vibro y pensé que eras tú, hasta que vi que no era tu número. Qué decepción, me sentí tan vacía, tanto. Qué ilusa.

Aún recuerdo la primera vez que me hablaste, aunque no lo creas recuerdo cada momento como si quisiera que volviera a pasar. Y pues sí, eso es lo que quiero, que pase de nuevo y no termine. Tantas palabras que nos dedicamos, tantos abrazos que nos prometimos, tantas caminatas que nos debemos, pero todo esto juntos.

Tan solo quiero decirte algo: sigo aquí. Sí, aquí sigo esperándote como una tonta e ilusa. Sigo aquí esperando tus llamadas, tus letras, todo, TODO, y lo que más me preocupa es que no sé si hago bien o hago mal.

Te he soñado mucho, demasiado, tanto que creo que no duermo porque aún despierta te sueño. Soñé que te alejabas de mí y cómo no asustarme si eso es lo que estás haciendo. Qué tragedia.

Me he distraído hablando con muchísimas personas que he conocido últimamente. Sí, y qué personas tan maravillosas. Creo que agradezco eso. Pero, ¿creíste que por eso dejaba de pensar en ti? Pues no. También a esas personas les platicaba de ti. Qué mal estoy.

Hoy mi papá trajo consigo 3 mariposas y me las obsequió, me dijo: Déjalas libres y pide un deseo. ¿Sabes cuál fue mi deseo? Creo que ya lo imaginaras.

Justo antes de dejar ir a la última mariposa, note que su ala estaba rota y pensé que no volaría. Pero su ala rota no le impidió poder posarse en mi dedo, dirigir su mirada hacía mí y volar; más bien, intentar volar, hasta que lo consiguió. 

Me di cuenta de que necesito aprender a volar. Y no nada más para viajar por el cielo, NO, si no para poder volar hasta a ti. A pesar de tener todo roto, a pesar de todo, poder volar hasta dónde estás y decirte: Se me había olvidado decirte que eres lo que más necesito, eres todo, lamento ser tan cobarde para no hablarte pero tú me pediste tiempo y te lo estoy dando, te extraño y te adoro. Nada más.



Por lo tanto, mientras aprendo a volar, te escribiré, para que te mantengas en mí, siempre.


PD: Escucha esta canción, la he escuchado 1000 veces y es genial, espero que también la escuches mucho. http://www.youtube.com/watch?v=CwvyQZ7KMtU Aquí sigo, F.


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