¿Cómo es que llegue a un manicomio?
Llevo aproximadamente una semana recluida en este manicomio, no sé cómo llegué hasta aquí. El viernes de la semana pasada, aproximadamente a la 01:15 de la madrugada, tras una llamada y un "adiós" que a decir verdad hubiera preferido decir un "te adoro, hablamos mañana", decidí cerrar los ojos pensando que todo había sido una horrible pesadilla y de repente, a la mañana siguiente descubrí que ya no estaba en mi habitación, estaba en un MANICOMIO.
Lo admito, en estos momentos estoy loca; loca de desesperación, de coraje, de ira, de todo, TODO.
Después de haber llegado a este manicomio, con lo único que me encontré fueron con recuerdos, muchos recuerdos. Y todos estos recuerdos son hermosos, tanto que a pesar de estar loca, decidí escribirlos por si a mi corazón ya no le cabían.
Recuerdos sobre ti:
¨ Tus ojos, los recuerdo perfectamente. Nunca se me podrán olvidar, nunca se me olvidará que en esos ojos me perdí, y me perdí y me perdí, hasta que decidí dejar de verlos, pero aún así, me seguí perdiendo con el recuerdo.
¨ Tus abrazos; cuatro abrazos me bastaron para necesitar de tus brazos cada mañana, cada tarde, cada noche, cada todo.
¨ Tus palabras, cada palabra que salía de ti me llenaba de alegría. A decir verdad, todo de ti me llena de alegría.
¨ Nuestras llamadas; en esta semana, de lo que llevo en este manicomio, he tenido esa costumbre de tomar el teléfono y estar a punto de marcar un número a las 8:55 a. m., 9:55 a. m., 3:15 p. m., 4:05 p. m., 9:15 p. m. y así sucesivamente hasta la madrugada. Qué horarios tan perfectos para escuchar su voz, ¿no lo creen?
Con esas llamadas recuerdo que al escuchar tu voz me sentía en armonía, te sentía cerca, te sentía a mi lado sin que nadie se atreviese a separarnos, todo tan perfecto.
¨ Me llega a la mente el paso de un "Te quiero" a un "Te adoro" y no solo fue un cambio de palabras, NO, fue un cambio de sentimientos. Sentimientos reales, sentimientos hermosos.
¨ Mi reacción la primera vez que te vi, pensé que era un sueño, sigo creyendo que es un sueño y pues sí, lo es. Y nunca voy a querer despertar, NUNCA.
¨ ¿Qué más recuerdo de ti? Creo que no alcanzaran nunca las palabras para escribir los recuerdos de ti. ¿Aún sigues creyendo que no tenemos recuerdos? Pues sí los tenemos y son muchos.
Después de estos recuerdos que brotan a cada segundo, a cada instante, a cada todo de mi cabeza, me pregunto, ¿cuándo me darán de alta? ¿hoy? ¿mañana? o tal vez cuándo a mi corazón le falten unos instantes de vida, instantes que podrían convertirse en eternidades si tu llegaras, si me hablaras, si me buscaras, si hicieras algo; algo por recuperar estos recuerdos que, nunca se han perdido, más bien siguen ahí un poco estancados por tu miedo, tu miedo a no sé qué.
¿Miedo? No entiendo a qué le podrías tener miedo, ¿miedo a mí?. ¿Perdón? ¿pedir perdón por qué? Son preguntas de las cuales necesito respuesta, una respuesta inmediata antes de que mi corazón se extinga.
Escucho unos pasos que vienen hasta la habitación, ¿será el doctor?
Dejaré de escribir estos recuerdos por ahora, el doctor ha entrado a la habitación con dos enfermeras y un enfermero. Traen consigo una enorme jeringa, supongo dos cosas, me hipnotizaran o me dormirán. No sé y la verdad ya no preocupa porque al menos, pude escribir los recuerdos de ti...
Yo: - Hola doctor, ¿ya me va a dar de alta? -
Doctor: - Eso no lo decido yo, lo decide él. -
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