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jueves, 12 de abril de 2012

De nuestro amor

Díganle que es el amor de mi vida, que me pierdo en su mirada, en su voz, en su amor...

Desperté, era una fría mañana de noviembre y supe que habías entrado en mi vida, no necesité más que unos instantes para saber que estaría perdidamente enamorada de ti. Te soñaba incluso antes de conocerte, soñaba con alguien como tú y fue en un despertar cuando te vi llenando de amor mis horas, mis días, mi vida entera.

Pasaba mis noches de insomnio abrazando tu recuerdo sin querer dejarlo ir, percibiendo el aroma que habías dejado en mí, acariciando el deseo de saberme junto a ti. Ahora, sólo pienso en amarte cada instante con más intensidad, aferrarme a este anhelo de una vida a tu lado. Has creado en mí, los sentimientos más bonitos que jamás me habían hecho sentir.

Sé que puedo empezar a escribir una nueva historia para este amor, escribiéndolo en ese árbol que planté, cuidé y reservé para aquella persona que me hiciera sentir lo que tú me haces sentir. Escribir cada una de estas letras al ritmo que me dicte el corazón, escribiendo en tu alma y dejando marcado mi amor como un tatuaje.

Te veo y me pierdo en el abismo de tu mirada sabiendo que al entrar en ella sentiré el brillo de tus ojos, la profundidad de tu amor y la pureza de tus sentimientos. Percibo tu voz y es la más bella melodía que jamás había escuchado, viajo en ella hasta encontrarme en tus labios y no dejarte ir sin haberme entregado a ellos. Anhelo seguir tus pasos hacia este amor que me llena y me basta, caminando sin un rumbo fijo para ir marcando nuestro destino.

martes, 17 de enero de 2012

Laceraciones

Cuando el alma y el corazón están igual de destrozados , es más fácil escribir.

Existen personas que a pesar de saber que son el uno para el otro y se aman, se abandonan. Abandonan el amor sin saber que les hiere más en el corazón: si el sufrimiento por dejarse ir o la impotencia de pedirse estar juntos.

Existen personas que a pesar de saber que quien está a su lado no es el indicado y no lo aman, permanecen a su lado. Saben que se están lastimando pero no quieren seguir sus rumbos separados. No aprenden a dejar ir sentimientos que no son suyos, que no les pertenecen.

Existen personas que llegan tarde a su estadía con la persona que aman porque todo ese tiempo de retraso estuvieron en la vida de alguien más, persona que no les correspondía pero seguían aferrados al sufrimiento.

Existen personas que a pesar de amar a una persona con todo el corazón, la dejan ir con la esperanza de que va a regresar porque sólo así sabrán que esa persona es suya.

Existen personas con los sentimientos tan jodidos que no tienen ni puta idea de que se rompen el corazón a cada segundo en pedacitos cada vez más pequeños que se pierden con el tiempo y nunca más vuelve a estar completo y cuando ya nada de todo esto es suficiente, se rompen en alma como si fueran hímenes.

martes, 3 de enero de 2012

Juguetweet Distrito Federal


Hola, mi username en Twitter es @SoyStephie_ 

Bueno, estamos organizando un evento de recaudación de juguetes para ayudar a niños de casas hogar y zonas marginadas. El evento es a nivel nacional y es organizado por personas de distintas redes sociales como Twitter y Facebook; en el Distrito Federal habrán tres lugares en dónde su podrán recaudar los juguetes y tenemos voluntarios también, todos ellos twitteros y estaremos recolectando los juguetes el día 5 de enero de 12 a 7 pm en:

·        Parque de la bombilla En frente del Metrobús "la bombilla", Monumento a Álvaro Obregón.
·        Centro Histórico Ciudad de México Asta de la Bandera.
·        Explanada de la delegación Venustiano Carranza, Col. Jardín Balbuena A un costado del avión-biblioteca digital.

De ser posible, nos gustaría contar con su apoyo en la publicidad del evento, ya sea mediante un tweet que anime a las personas a participar y adjuntando el hashtag #JugueTweet para que este se propague a nivel nacional. Si usted quisiera, nos gustaría contar también con su presencia el día del evento realizando sus donaciones.

Adjunto aquí la publicación del evento con más información; dentro viene también la página del JugueTweet, con las bases necesarias para la participación y correos electrónicos a donde puede comunicarse. Espero que pueda apoyarnos para que las personas del Distrito Federal brindemos a nuestros niños una gran sonrisa.


http://www.facebook.com/events/201548246604895/

viernes, 23 de diciembre de 2011

Solipsismo


Te recordé esta mañana. Fue hace ya varios años llenos de besos bajo la lluvia, de sequías de silencio, de ardor en nuestros cuerpos. Aún recuerdo ese día  cuando mi corazón temblaba de miedo al encontrarse tan vacío y tú, llegaste para apartar ese miedo. Me salvaste. Me llenaste de vida, de ilusiones, de amor. Ahora, son más que recuerdos.

Te miré y tú ya me mirabas; te acercaste, me hablaste. Te invité a mi vida. Te escribía y tú me leías. Cantabas mientras yo te escuchaba. Me pensabas, invadía tu mente; invadías mi corazón. Me enseñabas un nuevo mundo y poco a poco, querías convertirte en el protagonista. Tallaste nuestros nombres en un árbol. Nos enamoramos. Platicábamos hasta la madrugada. Visitábamos nuestros sueños. Te sentí. Curábamos esas alas rotas y nos hacíamos volar. Nos besamos. Viajamos alrededor del mundo. Te perdí y encontré. Tuve miedo, me abrazaste. Me necesitabas.

Te miré y tú me hablaste. Nos invitamos a nuestras vidas. Te escribí y nunca te leí. Cantabas en ocasiones para mí o lo guardabas. Invadimos nuestras vidas. Me enseñaste un nuevo mundo y te convertiste en el antagonista. Nuestros nombres en el árbol se desvanecían. Me enamoré, te enamoraste. Platicábamos hasta media noche. Visitabas mis sueños, a veces. Nos sentimos. Las alas se quebraron. Me besaste. Viajamos a numerosas ciudades. Te perdí. Tengo miedo. Te necesito.

Te miré y apartaste la vista. Nos invitamos a unas vidas. Te escribí y nunca te hice saber de esas cartas. Cantabas para el aire. Invadíamos otras vidas. Me enseñaste un nuevo mundo y te convertiste en el narrador. Talaron el árbol en el que escribimos nuestros nombres. Alguien se enamoró. Platicábamos hasta las nueve de la noche. Visitábamos otros sueños. Ya no sentíamos. Rompimos nuestras alas. Besé. Viajé a un mundo deshecho. Perdí. Miedo. Necesidad.

Te miré y tus ojos me buscaban, no paraste de hablar. Te invité a todas las vidas que había creado. Cantabas las canciones que me habías escrito y yo las escuchaba. Saqué todas esas cartas y te las entregué; las leímos juntos. Invadíamos nuestra mente y corazón. Me enseñabas un nuevo mundo y te convertiste en el protagonista. Plantamos un nuevo árbol y tallamos juntos nuestros nombres. Nos enamoramos. Platicábamos hasta el amanecer. Habitabas mis sueños. Nos sentimos. Llegamos a volar más alto que el cielo con esas alas rotas. Nos besamos. Viajamos hasta el universo. Nunca te perdí, siempre te encontraba. Nunca tuve miedo, siempre me abrazabas. Nos necesitábamos.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Estoicismo

Las palabras pueden devorarte más que los secretos.

He visto mi vida pasar en cada grano de arena que cae de ese reloj viejo que aún conservo y por ende no he podido dormir porque cada segundo, cada instante consume mi vida; esa vida que al parecer y perecer es una tragicomedia nada allegada a la de Calisto y Melibea.

Las palabras han logrado consumirme y también se han consumado; todo al mismo tiempo. He llegado a pensar que todo esto es una gran paranoia revoloteando de delirios que no deja de tragarse mi cordura. Tengo un gran anhelo de que al final de todo, pueda llegar a la catarsis tan rápido como se rompen los sueños y me impresiona el grado de verborrea que puedo generar sin suscitar nada pero lo que sí puedo llegar a gestar es a aturdirlos de una manera impresionante. O no sé si tal vez lo único que quiero generar es una idea minimalista de lo soy y siento o, más bien, de lo que creo ser y sentir.

La podredumbre de la vida me llega a sofocar tanto como el humo de este cigarro que me consume, que se complementa con el ardor de mi cuerpo y con las llagas que atormentan a mi corazón. Y por todo esto he generado un hastío al amor que he de confesar es mentira; no el amor, el hastío. Me da lástima el ínfimo valor que le he dado al amor o a lo que pueda lograr el corazón y toda esta palabrería de la que me arrepentiré cuando me vuelva a enamorar.

Me han estado devorando con una vehemencia efímera, de la cual sé acompañada de nostalgia y principalmente de demencia. Me he visto formar mares de lágrimas que siguen las grietas de esas ilusiones rotas que tocan el corazón; de igual manera me he visto llegar tarde a tu vida sin tener ni puta idea del porque deje mi estadio en otra vida por cinco minutos más.

Dejé que el tiempo arrancara mis ilusiones más no mi sufrimiento y por eso me estoy consumiendo tan rápido, así como me puedo llegar a terminar una botella de ron, así como me puedo enamorar y desenamorar a diario; así como perdemos nuestro valor y ¡puta madre!, nunca encontrarán la ilación en este texto.

Me invité a una vida sin saber que iba retrasada.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Prometí recordarte de por vida.


Te lloré los mares que pude haber creado en toda mi vida.

Estaba en la escuela sentada en un pupitre viejo, viendo a todos llorar. En realidad, no me cuestioné qué fue lo que sucedió hasta mucho tiempo después. De todos caían lágrimas llenas de tristeza, gotas de dolor, me sentí ahogada entre tantos mares de sufrimiento. Deseé salir tripulando un bote, o un barco, lo que se me ocurriera primero pero no pasó.
Todos volteaban a verme, ocultando algo, no sabía qué. De repente, exigí una respuesta a todo esto, todos se quedaron callados, no sabían cómo decirme, no sabían si decirme y, en realidad, no sabían qué decir.
Llegaron a mí palabras que hubiese deseado jamás en mi vida escuchar, “Paulina ha muerto”, me decían en el momento en el cuál mis ojos acompañaban a los suyos llenando más estos mares a punto de desahogarse. Yo sola desborde ríos, presas, mares; en ningún momento pensé que pudiese ser una mala broma, la tristeza de todos no me lo permitía pensar. Salí corriendo.
Encontré a mis amigas no supimos decir nada, sólo abrazarnos; abrazos que duran segundos queriendo durar años. Quería salir corriendo al hospital, al velorio al cielo para despedirme de ella, decirle tantas cosas que lamentablemente no le pude decir.
Mantuve mis deseos de salir corriendo hasta la noche, mi papá prometió llevarme al velorio. Estaba vestida de negro, como mi corazón de desconsuelo. Llegué y abrí la puerta del velatorio, no conocía mucho a tu familia y no me importó, entre hasta dónde estabas tú, una parte de mí deseaba verte pero la otra prefería recordarte como eras.
Sentí que alguien estaba a mi lado, no sé si eras tú o era mi imaginación; tu mamá llegó y me abrazó, la vi devastada ahí llorándote como si fuese lo último que pudiera hacer de su vida y me llevó hasta ti, me preguntó qué si quería verte por última vez, no pude rechazar esa propuesta y me asomé, parada de puntitas logré verte, recostada como si estuvieras durmiendo. Te deje de ver.
No deseaba verte porque en cada herida, cada moretón, cada ojera mostraba el inmenso sufrimiento por el que pasaste y yo ahí, sin poder detenerlo. Tuve que irme, no sin antes ver tus fotografías afuera del féretro, y sin darle mi más sentido pésame a tu mamá. Me marché así como mis esperanzas de volver a verte.
Inunde mi almohada de lágrimas hasta quedar dormida. Desperté, creí haberlo asimilado pero no, estaba peor. Ese día me marche de la escuela antes de que la chicharra de las 3:00 p. m. abriera el paso de las puertas. Salí a tu cremación, apenas llegué cuando te entregaban y de ahí fuimos a tu entierro, todos vestidos de blanco, como tu alma.
Después de ese día te he recordado a diario, tu mamá me prometió jamás olvidarte y nunca podría hacerlo. Te fuiste de nosotros pero sé que debes de estar mejor, sin dolor, sin moretones, sin heridas. Maldita leucemia, no te dejó vivir, no nos dejó vivirte.

Te recordaré hasta que podamos encontrarnos de nuevo, Pau.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Amanecer con Tertulia

Doy más sorbos de café que suspiros.

Despierto cada mañana con la única intención de tomar café, en realidad es algo que adoro. El olor del café recién hecho me hace despertar de inmediato, no sé si es el olor o más bien, la costumbre.

Tengo una taza especial que nadie puede utilizar más que yo. Es una taza grande con respecto a las otras en donde cabe perfectamente la porción necesaria que necesito para empezar mi día, está inundada de colores muy llamativos que albergan cada mañana una infinidad de sabores.

Mi café con dos cucharadas  y media de azúcar, un poco de leche acompañado de un buen libro; no puedo pedir más. Me gusta disfrutar mi café recorriendo las letras de los libros más interesantes que hasta ahora he podido leer; la mayoría de las veces prefiero acompañarlo con libros y no con personas, no dejaría que personas tan idiotas arruinen el mejor momento de mi día.

Existen muchos lugares en los cuáles disfruto beber mi café, hay veces en las que salgo al patio delantero o trasero (el que quede más cerca), en donde aún descalza y en pijama, me siento sobre el piso frío que acompaña la mañana mientras veo como el sol, al igual que yo, va despertando; veo los automóviles pasar con una rapidez incomparable, como si su destino cambiara de lugar cada segundo y lo tuviesen que alcanzar, tal vez están persiguiendo sus sueños.

De pronto, algunos animales se acercan. Su compañía me es casi tan grata como la que nace de leer un libro. A veces, suelo pensar que les atrae el olor que brota despacio de mi piel, ese olor que deja el café; tal vez quisieran tener esa sensación que mi bebida provoca, adentrarse en sus sabores. En realidad, siempre busco compartirles un poco de mí entre mi taza, pero cuando volteo a verla, no queda ni medio sorbo.

Al llegar a esta parte del texto el 2% de ustedes se preguntaran, ¿por qué Tertulia? (Qué inteligentes), el 98% restante estará pensando en invitarme una taza de café, obviamente. Tengo dos maravillosas respuestas: la primera es que le he apodado a mi café así, Tertulia, por eso el título; la segunda es que obviamente no voy a aceptar sus invitaciones, idiotas.

He tomado café desde que nací, no recuerdo mañana alguna sin haberlo probado. Muchas personas me decían que no tomara café, que me haría mal a mi corta edad, pero en realidad no me importa para nada lo que digan, es mi vida y si quiero vivirla acompañada de sorbos de café, así lo haré.

Bebí el último sorbo de café, terminé mi relato.