Te recordé esta mañana. Fue hace
ya varios años llenos de besos bajo la lluvia, de sequías de silencio, de ardor
en nuestros cuerpos. Aún recuerdo ese día cuando mi corazón temblaba de miedo al
encontrarse tan vacío y tú, llegaste para apartar ese miedo. Me salvaste. Me
llenaste de vida, de ilusiones, de amor. Ahora, son más que recuerdos.
Te miré y tú ya me mirabas; te
acercaste, me hablaste. Te invité a mi vida. Te escribía y tú me leías.
Cantabas mientras yo te escuchaba. Me pensabas, invadía tu mente; invadías mi
corazón. Me enseñabas un nuevo mundo y poco a poco, querías convertirte en el
protagonista. Tallaste nuestros nombres en un árbol. Nos enamoramos.
Platicábamos hasta la madrugada. Visitábamos nuestros sueños. Te sentí.
Curábamos esas alas rotas y nos hacíamos volar. Nos besamos. Viajamos alrededor
del mundo. Te perdí y encontré. Tuve miedo, me abrazaste. Me necesitabas.
Te miré y tú me hablaste. Nos
invitamos a nuestras vidas. Te escribí y nunca te leí. Cantabas en ocasiones
para mí o lo guardabas. Invadimos nuestras vidas. Me enseñaste un nuevo mundo y
te convertiste en el antagonista. Nuestros nombres en el árbol se
desvanecían. Me enamoré, te enamoraste. Platicábamos hasta media noche.
Visitabas mis sueños, a veces. Nos sentimos. Las alas se quebraron. Me besaste.
Viajamos a numerosas ciudades. Te perdí. Tengo miedo. Te necesito.
Te miré y apartaste la vista. Nos
invitamos a unas vidas. Te escribí y nunca te hice saber de esas cartas.
Cantabas para el aire. Invadíamos otras vidas. Me enseñaste un nuevo mundo y te
convertiste en el narrador. Talaron el árbol en el que escribimos nuestros
nombres. Alguien se enamoró. Platicábamos hasta las nueve de la noche. Visitábamos
otros sueños. Ya no sentíamos. Rompimos nuestras alas. Besé. Viajé a un mundo
deshecho. Perdí. Miedo. Necesidad.
Te miré y tus ojos me buscaban,
no paraste de hablar. Te invité a todas las vidas que había creado. Cantabas
las canciones que me habías escrito y yo las escuchaba. Saqué todas esas cartas
y te las entregué; las leímos juntos. Invadíamos nuestra mente y corazón. Me
enseñabas un nuevo mundo y te convertiste en el protagonista. Plantamos un
nuevo árbol y tallamos juntos nuestros nombres. Nos enamoramos. Platicábamos
hasta el amanecer. Habitabas mis sueños. Nos sentimos. Llegamos a volar más
alto que el cielo con esas alas rotas. Nos besamos. Viajamos hasta el universo.
Nunca te perdí, siempre te encontraba. Nunca tuve miedo, siempre me abrazabas.
Nos necesitábamos.