Me pediste tiempo y te obsequié mi reloj, ahora yo soy quién esta perdida en el tiempo.
Ayer, mientras dibujaba una obra de arte, un amigo me pregunto: ¿Lo sigues queriendo, verdad?; lo mire a los ojos y antes de que le pudiera dar una respuesta me dijo: Ya no importa tu respuesta, tus ojos lo dicen todo.
Me he dado cuenta que soy muy cobarde, muchísimo, tanto que no he tenido el valor de salir a buscarte, de salir y preguntar por ti, de saber algo de ti.
"Te necesito tanto que te necesito a mi lado" eso era lo único que pensaba mientras te recordaba. Pensaba eso mientras trataba de dormir y a decir verdad, no dormí, lo único que recuerdo fue pensar en eso toda la noche hasta que mi alarma sonó, anunciando otro día, otro día sin ti. Sin nosotros.
Ya de camino a la escuela me preguntaba si pensabas lo mismo que yo, si me necesitabas, pues; y sin saber si en verdad una parte de ti, aunque sea una pequeña parte, me necesitabas, ya había formulado una respuesta: "No necesito que me quieras a tu lado, necesito que hagas lo posible para estar a mi lado" (Qué hábil soy. No, la verdad no)
Sabes algo, te necesito tanto como Pinky a Cerebro, como las prostitutas necesitan el sexo, como un cigarro necesita un encendedor, como un buen Malibu necesita jugo de piña, como mi corazón necesita al tuyo, como mis brazos necesitan los tuyos, como mis besos necesitan tu boca. Así.
Hablando de Malibu, al saber mi madre de mi eterna adicción con esa bebida decidió esconder la botella. ¿Cómo descubrí eso? Pues hace una semana mientras te recordaba y disfrutaba de las letras de un libro, decidí desayunar y al ver que se había acabado la leche y que solo quedaba jugo de piña, decidí compartirlo con un poco de Malibu hasta que recorrí toda la casa sin poder encontrarlo. Vaya tragedia.
Lo qué no sabe mi madre es que ese mismo día descubrí el escondite de mi adicción, ojalá fuera tan fácil encontrarte como encontré a mi lado esta bebida.
También me prohibieron el cigarro. Tuve apenas una cita con el doctor y pues nada, me prohibió fumar hasta que curé las heridas de mi corazón; y yo que quería fumar para que el dolor de mis pulmones disminuyera el dolor de mi corazón. Vaya equivocación la mía.
Volviendo a ti, surges en todas las canciones que he compuesto, en todas mis palabras, en todas mis letras, pensamientos, suspiros, en TODO.
He decidido jugar a poder olvidarte pero no sé cómo es que pasa que siempre pierdo, siempre termino pensándote, recordándote, extrañándote. Debería de ser más fácil este juego.
No sé si al escribir estoy dejando una parte de ti en estás letras y poco a poco, te voy olvidando. O al contrario, al escribir de ti, te recuerdo más y más. Qué más da, a final de cuentas sé qué nunca te podré olvidar.
He soñado en revivir nuestros recuerdos, pero para qué si ni siquiera sé si tu quieras eso. Me duele cuando mi corazón pide tu regreso cuando ni siquiera sé si sigo en tus pensamientos. Qué pensamientos tengo.
Hace tiempo una gran amiga (@vivyquintana) me dijo: "Siempre mira las nubes, por lo regular te traen lo que extrañas" Y desde el día que no sé de ti, miro incansablemente las nubes esperando que te traigan hacía mí. Y seguiré mirándolas hasta que vuelvas, corazón.
Para finales, felices y a tu lado.
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