¡¿Olvidarte?! Ni que tuviera Alzheimer.
Ya pasaron varios romances desde que te conocí, aún recuerdo la primera vez que te vi pasar por la escuela, tu sonrisa tan linda, tus ojos en los que me perdía, tus brazos que me arrullaban y al final de todo, solo amigos.
¿Para que arruinar amistades con romances? eso me preguntaba casi todos los días desde ese día que te conocí. ¿Si llegáramos a tener una relación y no funcionase, nos ignoraríamos el resto de nuestras vidas? por todas estas preguntas me rehusaba rotundamente a decirte lo que en verdad sentía por ti.
Te soñé tantas veces que cuando te veía, te me hacías realidad. Anhelando tus abrazos siempre que te veía, temiendo tu ausencia, anhelando tu regreso.
A veces pienso que tu eres mi amor platónico, no lo sé. Hemos estado tan cerca, siempre. Escuchar las melodías que tocabas con tu guitarra; desayunos, comidas y cenas juntos. Todo siempre era juntos, tal vez el destino quiere que estemos juntos pero no ahora, sino al final, para ser felices lo que nos reste de esta vida y las que siguen.
Anhelar quedarme a dormir en tu casa, pasar todo el día juntos; yo escuchándote siempre, escuchando cada palabra que salía de ti; ver mis suspiros reflejados en tus ojos, sentir que mi corazón salía por estar a tu lado, necesitarte en mi ausencia.
Después de varios meses de no saber de ti, de no ir a visitarte, volví a saber de ti. Hablarte y sentir tu decepción por no estar juntos, pensaste que te había olvidado, ¡¿Olvidarte?! No te podría olvidar, tú ya formas parte de mi.
Hablamos, demostramos nuestro extraño, quedamos en una cita hoy pero yo no podía, la pospusimos para dentro de una semana, te tuviste que ir y yo aquí, escribiéndote.
Ojalá que esa cita solo se posponga por una semana, y si algo falla, te buscaré. Te buscaré porque sé que muchas personas me han perdido por no buscarme, por su orgullo, creían que yo los tenía que buscar si los amaba, ¡¿y por qué no me buscaron ellos?! porque en realidad nunca me quisieron. Por eso, yo te buscaré, no solo para no perderte sino porque ya me demostraste que me necesitas, hiciste el esfuerzo por saber de mi, él no.
Ahora, más que nunca estaré ahí para ti porque sé que siempre nuestras vidas se estuvieron cruzando para al fin encontrarnos.
Recuerda, nunca te olvidaré, mi corazón se quedó impregnado con esos abrazos que me dabas en el anochecer cuando más frío tenía, en esos besos que eran el anuncio de una despedida, en todas esas canciones que me cantabas sin parar al oído, todas esas comidas, todo ese amor que apenas estamos aprendiendo a dar.
Antes de escribir eso me preguntaba, ¿seguir? Claro que sí, seguiré porque tus últimas palabras fueron: ¿ya tienes novio? y te quiero.
No me importará sanar mi corazón para estar contigo porque al final de todo ya no puedo perder nada. Solo ganar; ganar suspiros, caricias, canciones, touchdowns y por supuesto, amor.
Esta historia aún no termina, la seguiremos escribiendo.
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