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martes, 30 de agosto de 2011

Te busco para darte mi corazón.

Despierto todas las mañanas anhelando que estés a mi lado, sin tanta distancia, solos tu y yo. Tal vez eso puede sonar muy utópico, y pues sí, lo es.
Despierto recordando nuestras tan anheladas platicas de las noches, que empiezan  con un simple "hola" y terminan con un maravilloso "te adoro". Todas esas noches que con tan solo escuchar tu voz y sentirte a mi lado puedo soñar con una realidad durante horas, para después buscar vivirla contigo, a pesar de toda esa distancia que creemos que es mucha pero a la vez es tan poca que me llena de rabia por el simple hecho de no poder estar a tu lado.
Tan hondamente son estos sueños que a veces creo que son realidad hasta que al despertar con el ruido de mi despertador me doy cuenta de que tal vez me falta soñar un poquito más para que esto ya sea realidad, quisiera que mis sueños a tu lado duraran más y cuándo despierto siento en carne propia la pesadilla de no poder estar a tu lado.
Al despertar, eres en lo único que pienso y recuerdo del día anterior; como si todo lo que hiciera el día anterior fuera pensar en ti, y así es; eres en lo que mi mente se ocupa cada vez que divaga.
Todos los días, espero el momento indicado para hablar contigo, volver a escuchar tu voz, a pesar de haberla escuchado antes de dormir. Anhelo que de repente llegues y me abraces, que todas estás letras en algún momento puedan salir y poder vivir, y con ello también disfrutar de todo lo que eres tú.
Envidio a la distancia porque esta más cerca de ti, envidio a las aves que pudiendo volar pueden llegar hasta donde estás, pero después recuerdo que a mi no me hacen falta alas para llegar hasta a ti, más bien, me sobra el miedo, miedo a perderte mientras vuelo hasta donde estás.
Todas nuestras palabras talladas aquí, buscaran salir a buscarte, encontrarte y así poder decirte lo mucho que nos necesitamos, que nos queremos, que nos anhelamos.
Tal vez no soy perfecta pero mi corazón tiene tantas ganas de salir a buscarte para entregarse a ti que creo que bastará para que podamos ser felices.
Podría pasar todo el día soñando, pero sé qué algún día tendré que dejar de soñar para que cuando te vea tenga la suficiente fuerza de llegar hasta donde estás y que ni mis pies torpes puedan arruinar ese recorrido hasta tus brazos y poco a poco, hasta tu corazón.

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